4/08/2003

Etapa 34 – Vía de la Plata

(Ruta del Camino Fonseca - Etapa 13)

Vilar de Barrio - Ourense

 

Kms.

Horas

Dificultad

Clima

Señalización

Descripción general

36

9

Dura

Caluroso

Buena

Carretera, camino laguna desecada, algo de bosque, zona industrial y entrada ciudad.

 

Nos preparamos el socorrido café de sobre y lo tomamos con el exquisito bizcocho casero que nos regaló el ama del Bar Ruta de la Plata. Con los gallos cantando a la primera claridad lejana de la mañana, cogemos la carretera que va a Bóveda. Luego seguimos a Villar de Gomarete. Hay muchos hórreos y eso nos llama la atención. Tomamos después el excelente camino rectilíneo que cruza la laguna desecada de Antela. (Dicen que en tiempos fue la mayor superficie de agua dulce de la península Ibérica). Tras un gran giro a la derecha nos encaminamos a Bobadela y luego a Padroso y Cima de Villa y a Quintela. El camino está bien señalizado y no tenemos que dudar en los cruces que surgen.

Llegamos a Xunqueira de Ambía, para algunos final de etapa. Tiene un albergue a poco menos de un kilómetro antes de llegar al pueblo. Paca y yo desayunamos, por segunda vez, en el primer bar abierto que encontramos. Es Xunqueira un bonito pueblo que merece ser visto con atención, aunque es aún mucho mejor el vecino pueblo de Allaríz (a 7 Kms), aunque éste está en la variante de Verín y en este viaje no vamos a atravesarlo.  En Xunqueira el Monasterio de Santa María la Real merece una visita.

Aunque el camino, cuando sale de Xunqueira, aún lo es, pronto comenzamos a pisar asfalto, alternándolo con algunos (pocos) trozos de camino hasta llegar a Ourense. No obstante, los pueblos y por tanto los servicios son muy abundantes en este trayecto (Outorelo, A Pousa, Salgueiros, Gaspar, A Beirada, Ousende, A Neta, A Venda do Rio, Pereiras, A Castellana, Reboredo y Seixalbo).Paca y yo tomamos un refresco en la umbría terraza de uno de los bares de Pereiras. Luego afrontamos el feo tramo del polígono industrial y los peligrosos cruces (con poca visibilidad) con la N-525 y con la vía del tren. Seixalbo, cerca ya de Ourense, es otro pueblo que nos llama la atención por su belleza. Por lo demás muy tediosa y larga la entrada en Ourense.

Tras un largo paseo atravesando la ciudad y ya bastante pasadas las tres de la tarde, estamos sentados y pidiendo el menú del día en el Restaurante New York, relativamente cerca del puente sobre el Miño. Buen menú a precio estándar. Nos llama la atención que una casa de comidas de Ourense se llame New York, lo mismo que nos extraño que un hotel extremeño en Almendralejo se llamase Sheila. ¿Serán efectos de la globalización que nos arrolla?

A las cuatro y media estamos en el albergue del Claustro de San Francisco. Esperamos, pues el encargado abre de cinco a siete y media. Cuando abre nos informa que el albergue cierra sus puertas a las nueve y media. Ante tanta austeridad y disciplina, que no estamos dispuestos a aceptar,  sellamos y nos vamos al Hostal Parque. El hostal es grande y tiene un montón de pisos, a nosotros nos toca en el quinto. Está lleno de gente. Hay gente que tomando el hostal como base hace recorridos a pie por tramos de la Vía de la Plata. Un autocar les lleva cada día a un punto, caminan unos kilómetros y les recoge en el punto de llegada para traerles de nuevo a pasar la noche en Ourense. Cosas que se hacen.

Damos una vuelta por la ciudad, cenamos donde comimos e intentamos tomar el fresco en la terraza que hay frente al hotel. Como el fresco es inexistente nos acostamos enseguida. Ourense ha saltado a la fama este verano por las altas temperaturas. Mucho ruido durante la noche en este hotel tan céntrico. Mala suerte.