30/07/2003
(Ruta del Camino Fonseca - Etapa 8)
Kms.
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Horas
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Dificultad
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Clima
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Señalización
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Descripción
general
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33 |
8 |
Dura |
Caluroso |
Suficiente |
Bosque
de roble y carretera. |
Nos levantamos con sigilo para no molestar a Carlos. Nos hacemos el desayuno y preparamos las mochilas en el cuarto de baño por la misma razón.
Dejamos el acogedor pueblo de Mombuey en la semioscuridad que precede al amanecer. Salimos por delante de la bonita torre de la iglesia y nos despedimos en silencio del pueblo. Tras cruzar la autovía nos metemos en un espléndido bosque de robles y retamas. De cuando en cuando se intercala alguna pradera en medio del bosque. En algunas zonas hay algo de niebla fina pegada al suelo. Antes de llegar a Valdemerilla, en una de estas praderas del bosque hay un rebaño de unos 15 ciervos. Hay un par de machos jóvenes y el resto son hembras con crías. Pastan tranquilamente en la pradera brumosa. El espectáculo a la luz indefinida del amanecer nos traslada a otros lugares.
- Mira Paca, si parece que estamos en África.
- Sí, y nosotros dos masais, claro - tercia Paca vacilona.
Los animales nos sienten y se espantan, pero apenas se retiran de una carrera a donde empiezan los árboles. Allí se quedan inmóviles, observándonos.
Los pueblos comienzan a sucederse, algunos ya están ocupados casi al completo por los veraneantes de Agosto que van llegando. Hay muchos coches con matrícula extranjera pero que pertenecen a españoles que han vuelto a su pueblo. Son los emigrantes de tiempos casi olvidados o sus hijos que en verano no aguantan la morriña y se vienen a su minúsculo pueblo serrano. Los paisajes son espléndidos y algún que otro ciervo más se cruza en nuestro camino. Al poco de salir de San Salvador de Palazuelos un bando de perdices arranca tan cerca de nosotros que, además de asustarnos por lo inesperado del enérgico aleteo, podemos distinguir los llamativos colores de sus pechos.
En Entrepeñas dejamos un poco descansar los pies al aire y luego nos ajustamos de nuevo las botas. En Asturianos paramos a desayunar por segunda vez (café con leche y torrijas), son las diez y media y el cuerpo pide alimento.
- ¿Cómo vienen por ahí y no por la carretera de Mombuey?, nos dice una mujer al vernos llegar por el camino.
- Pues porque tienen que ir por el Camino de Santiago y no por la carretera, le contesta otra.
- ¡Buen viaje!
- Gracias.
El camino desde Asturianos en adelante no es nada cómodo y hay muchos tramos llenos de maleza. Sin embargo tiene sombra, pues discurre por el bosque. En Otero de Sanabria, en uno de los cruces con la N-525, decidimos no dejar ya la carretera y así hacemos los últimos 5 ó 6 kilómetros. Estamos cansados de tanta maleza. En esto Carlos, el ciclista de Donosti, nos alcanza. Para un momento y nos despedimos.
- ¡Aupa, Carlos!
Al centro de Puebla de Sanabria llegamos cansados a las dos de la tarde bastante entradas. Nos alojamos en el Hotel Carlos V que está muy céntrico. Comemos en la cafetería del hotel un plato combinado. Estamos muy cansados, así que la siesta es larga.

Damos una vuelta por el pueblo y visitamos el Café Central y la Taberna de las Ánimas (nuestra favorita). Cenamos, muy bien por cierto, en el Mesón Remate. Este último mesón es muy recomendable para comer o cenar.
El dueño del Hotel Carlos V no tiene menú del día ni comedor y te da de comer en las mesas de la terraza o del bar, sin embargo en las habitaciones tiene carta de comedor. Se disculpa por no tener menú del día diciendo que sirve raciones muy generosas, vamos, de plato único. Cuando intentamos pagarle con la Visa nos manda al cajero de al lado a sacar dinero. Cuando le pagamos en efectivo no hace factura, suma los gastos de habitación y comidas en un trozo de papel y te dice que le debes tropecientos euros. Todo es verbal, con un apretón de manos, como se hacían las cosas antes. Y no sólo eso, sino que pretende cobrarnos cuando él quiera, después de cenar dice, dando por sentado que hemos de cenar en el hotel. A esto último no cedemos y nos vamos al Mesón Remate que es donde van los del pueblo y que es un establecimiento humilde pero recomendable. El único modo de demostrar que estuvimos en el hotel es el sello que nos estampó en la credencial, boca abajo, naturalmente.
Por lo que podemos observar hay que tener cuidado con la la hostelería en Puebla de Sanabria, muchos establecimientos sólo abren en verano y algunos son muy poco profesionales cuando no unos flagrantes descarados.