22/07/2003
Kms.
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Horas
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Dificultad
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Clima
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Señalización
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Descripción
general
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25 |
5,5 |
Normal |
Caluroso |
Poca |
Dehesa
y páramo cerealista |
Nos hacemos el desayuno en la escuela y nos vamos a las siete menos cuarto. La placa de mármol que los alumnos de Don Moisés Fernández de Dios dedicaron a su maestro el día de su jubilación, el 28-X-1958, nos despide al salir. Llegamos a la iglesia y tomamos la calle que sale a su derecha. A los pocos hectómetros esta calle se transforma en el camino de Morille. Dejamos algunos rebaños de vacas atrás, bien guardados en sus cercas, y llegamos a Morille. Desembocamos en una carreterilla asfaltada y no vemos flecha que nos diga el sentido a tomar. Entramos en el pueblo y preguntamos.
- Cojan el camino que deja el cementerio a la derecha.
Dejamos los últimos restos de dehesa y tras pasar varios canales entramos en la zona cerealista. Aún se cosecha y, de lejos, se ven ya las torres de las catedrales. A las dos horas largas estamos entrando en la ciudad y a las 12 estamos en la catedral, donde sellamos. El sobrio sello redondo de la catedral tiene abajo el florero del cabildo y en mitad, con letra grande, “PEREGRINO”, encima con letra pequeña “Catedral de Salamanca”. No sé si seremos peregrinos, pero el sello nos lo llama.

En la oficina de turismo nos asesoran sobre servicios y precios y nos quedamos en el Hotel Emperatriz de la Rúa Mayor. Una vez aseados tomamos un vermú en la hermosa Plaza Mayor y luego, sin prisas, nos vamos a comer a El Asador, restaurante próximo a una de las entradas de la plaza. Tras la siesta nos ponemos en contacto con Luis y quedamos en una terraza de la plaza a las 8.
Sentados en la terraza comentamos con Luis las últimas etapas salmantinas y le decimos que a partir de Salamanca vamos a ser los “jueces implacables” de su guía y que ya le comentaremos las incidencias.
- Mientras no me llaméis mañana diciendo: ¡Desgraciao, que estamos en Valladolid!
Entre risas tomamos unas tapas por los bares céntricos (Casa Paca, etc) y Luis nos dice que, en Salamanca, el tapear es una decisión mejor y más barata que meterse a comer a un restaurante. Amablemente Luis nos acompaña hasta nuestro hotel, allí nos despedimos. ¡Qué amable es este hombre! Ya más no se puede ser.