18/07/2003
Kms.
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Horas
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Dificultad
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Clima
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Señalización
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Descripción
general
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40 |
10 |
Muy
dura |
Caluroso |
Poca |
Casi
todo dehesa, algo de carretera. |
Paca duerme bien, pero yo apenas pego ojo acordándome de los consejos de Ramón. Con gran inquietud, por considerar ésta la etapa reina de la Vía de la Plata, salimos muy temprano del Carcaboso. El reloj del Ayuntamiento está dando las 6 cuando nos alejamos de las últimas casas del pueblo. Lógicamente es aún de noche y tenemos que utilizar la linterna.
Como se da por sentado que tenemos que seguir el camino del canal, apenas hay señalización. Hay un momento en el que pensamos que nos hemos perdido, pues pasamos mucho rato sin ver una flecha. Cuando abandonamos el camino del canal aparecen las flechas con más frecuencia. Son muy frecuentes al atravesar una zona arbolada de la dehesa donde teóricamente no hay camino. Poco a poco terminamos siguiendo una estrecha senda hecha por los caminantes y por las bicicletas (la etapa puede hacerse en bici, contra lo que se dice por ahí) en la que muy de cuando en cuando aparece una flecha. La senda va a la derecha de un muro que no ha de perderse hasta casi avistar Venta Quemada. Tenemos que atravesar entre las reses varias veces y lo hacemos con todo el cuidado que podemos. Ninguna se muestra agresiva e incluso algunas se apartan dando una carrera de nuestro camino. Pero hay que pasar.

Cuando se llega a Venta Quemada lo mejor es no molestar en la casa de los guardas a no ser que nos sea imprescindible. Alguna guía dice que dan agua a los caminantes y parece que están un poco hartos de que todo el que pase les incordie. Eso sí, a la puerta de la venta, descansamos un poco y ventilamos nuestros pies.

La vía pecuaria que conduce a Cáparra no necesita señalización, pues no tiene pérdida. El centro de interpretación de Cáparra tiene una máquina de café y otra de agua y refrescos y además ofrece servicios y sombra donde descansar. De hecho, si no lo cerrasen, bien podría dormirse bajo su tejado volado.



El camino desde Caparra en adelante es áspero y seco en verano y viene a desembocar en una pista de asfalto. Cuando vamos caminando por esta pista vemos un niño de unos 12 años que cuida un rebaño de cabras negras. El niño cabrero lleva gorra y un amplio paraguas negro con el que se protege del sol.
- ¿Vamos bien por aquí hacia Aldeanueva?
- Sí, pero falta mucho. ¿Sabéis una cosa? Este camino se llama Vía de la Plata, me lo ha dicho mi abuelo.

Cuando llegamos a la antigua N-630, abandonamos el camino y accedemos al asfalto de la carretera por donde buenamente podemos. Seguimos por la N-630 aproximadamente 1 kilómetro, vemos un restaurante que se llama Parrilla Basilio. Allí tomamos unos zumos naturales, agua y descansamos un rato. Según salimos por la puerta del bar a mano izquierda una cuestecilla baja y pasa por debajo de la N-630 para luego subir por el lado opuesto al bar (no puede cruzarse la carretera por encima porque tiene alambradas). El primer camino de tierra que sale a la derecha (justo enfrente de la Parrilla Basilio) nos devuelve a las flechas del camino si tenemos paciencia y lo seguimos durante 1,5 kms aproximadamente. Daremos con una cañada que ya, todo seguido, nos lleva a Aldeanueva tras recorrer unos 4 kilómetros. Saltaremos la autovía por un puente que es también la carretera a Gargantilla. Este último tramo se nos hace laaargo largo.
Nos dan la llave del albergue frente al Ayuntamiento, en el Bar La Unión, donde también nos sellan. Nos subimos a comer al bar de la piscina que no está lejos y es el único sitio donde dan de comer a las 4 de la tarde. A la que vamos al albergue, después de comer, un ciclista se viene con nosotros, se llama Emilio y es de Zaragoza.
A la tarde llamamos a Luis Antonio Miguel Quintales. Luis es el autor de un libro “Ruta del Camino Fonseca” (De Salamanca a Santiago de Compostela), excelente guía de la variante de la vía por Sanabria. Luis vive en Salamanca y, sin conocerlo personalmente, nos pusimos en contacto con él por correo electrónico, mientras preparábamos el camino. Resultó ser una persona tan amable que se ofreció, si le era posible, a hacerse alguna etapa salmantina con nosotros. Como mañana entraremos en la provincia de Salamanca, le llamamos por si se anima. No está, le dejamos un mensaje. Al poco nos llama, que ha escuchado nuestro mensaje y que nos espera a eso de las 8 de la mañana en Baños de Montemayor al día siguiente.
- ¿Necesitáis algo?
- Sí, tráenos Compeed. Mucho.
A la tarde vamos a cenar al bar de los jubilados. Tardan casi una hora en hacernos la cena, pero al final nos la sirven en la terraza que da a la N-630 y la espera vale la pena. Damos cuenta de una buena ensalada de tomates de huerta, de los que saben a tomate, (el marido va a buscarlos en el momento) y una especie de tremendo plato combinado con calamares, salchichas, huevos fritos y patatas. Precio económico y conversación del ama.
- ¿Y dicen ustedes que vienen andando?
- Sí señora, desde Sevilla.
- Pero vendrán por la carretera.
- Pues no, porque hay un camino que está señalizado.
- Pues este pueblo, sepan ustedes, que es muy importante porque está en la Vía de la Plata y por eso viene mucho la gente.
Cuando regresamos al albergue charlamos un poco con Emilio, el ciclista de Zaragoza. Enseguida a dormir. Como piedras.