16/07/2003

Etapa 15 – Vía de la Plata

Cañaveral - Galisteo

 

Kms.

Horas

Dificultad

Clima

Señalización

Descripción general

28

7

Dura

Caluroso

Poca

Subida de puerto, dehesa bellísima y cultivos de regadío.

 

Salimos a las 6,30 después de desayunar en el Hostal Málaga. Hay un trayecto de poco más de un kilómetro por la N-630 hasta encontrar el camino que sube a la derecha de la ermita de San Cristóbal. El camino es empinado y con una señalización aceptable. Nos permite subir en poco tiempo el Puerto de los Castaños.

Atravesando la dehesa de Grimaldo

Al llegar a una pista de asfalto que viene de un repetidor o antena, un hombre que cojea nos alcanza y nos dice por dónde va el camino a Grimaldo. Nos admira lo rápido que camina el hombre cojo. Le vemos alejarse mientras nosotros seguimos nuestro camino. Éste sale por delante de una nave, junto a un antiguo club de alterne que ahora se alquila. Va paralelo a la N-630 (que está en obras) y se interna en la dehesa más hermosa que hasta ahora hayamos visto. Estamos encantados con el espectáculo, pero apenas lo disfrutamos. Enseguida topamos con cinco vacas de lo más astifino y corniveleto que hayamos visto. Tenemos que pasar necesariamente entre ellas. Tres son negras y dos gris plata. Los animales nos miran fijamente, vemos como sale el vaho por cada uno de los agujeros de su nariz en la atmósfera fresca de la mañana. Aterrados, pasamos delante de ellas, casi rozándolas. Los animales permanecen fijos en nosotros pero no mueven ni un pelo. ¡Qué bien! ¿No?. Pasamos, pudo más la voluntad que el miedo. Casi no nos lo creemos. Vemos más ganado a lo largo de la mañana, pero no con el aspecto de estas vacas de la dehesa de Grimaldo.

...astifina la vaquita, para que te hagas una idea...

Hay que agradecer a algún alma noble la señalización de esta bellísima dehesa con pequeñas tiras de plástico amarillo atadas a las ramas de los árboles y arbustos.

Pasado Grimaldo, donde no entramos, la señalización flojea mucho a partir de atravesar la carretera de Holguera. Seguimos por sendas entre la hierba y, a la altura del famoso giro de 90º a la derecha del que avisan las guías, nos perdemos. La confusión se produce por una flecha vieja o confundida que nos pierde en una dirección incorrecta. Hemos de volver a la altura del giro y allí recuperamos la dirección correcta. Media hora de confusión hasta que nos ponemos de acuerto. Cosa no tan fácil siendo más de uno.

El camino es largo y hay que pasar un montón de portelas e ir muy atentos a los giros. Finalmente salimos a la carretera de Río Lobos y luego a la Finca Valparaíso, donde dejamos la dehesa y empiezan los regadíos y tierras de labor. Pasamos por un canal (dan ganas de bañarse) y entre cultivos llegamos a Galisteo, la villa amurallada.

Galisteo es un pueblo totalmente amurallado. La muralla tiene entre 9 y 10 metros de altura y unos 3 metros de grosor. Es una muralla almohade de canto rodado y en ella hay tres puertas de acceso a la villa. Tiene también un puente medieval sobre el río Jerte (por el que pasa el camino). El pueblo tiene su encanto.

Impresionante muralla de Galisteo.

A la una y media estamos sellando en el Mesón Rusticiana y luego vamos a alojarnos al Hotel Medina, donde Nelson, el gerente, nos hace un precio especial por ser caminantes. Una vez aseados nos vamos a comer al Rusticiana, donde comprobamos que sigue siendo caro pero que ha perdido el encanto de su cocina desde que se fue Óscar, el anterior cocinero.

“Hay muchos caminantes, pero pocos peregrinos”. ¡Qué tostón, oye! La manida frasecita nos la dice, como si fuera una revelación, la dueña del Rusticiana. Nos cuenta que a ella se la dijo un señor que pasó allí un día (comió y cenó en el mesón). Este mismo señor le mandó, al final de su viaje, su bordón como recuerdo y un folio mecanografiado con sus meditaciones. Paca y yo le decimos que nosotros somos gente a la que agrada caminar y que no le buscamos ningún trasfondo al viajar a pie. Oye, el misticismo peregrino es lo que tiene, que harta un poquito.

Siesta hasta las ocho.

Una vista de Galisteo

Llamamos a Santiago y a Paco que están en el albergue. Nos dicen que se van mañana en autobús a Plasencia desde El Carcaboso. Como estamos muy cansados no vamos al pueblo, cenamos en el hotel y luego tomamos un poco el fresco en su terraza y a dormir. Nosotros, lo dicho, andando, que a eso hemos venido.