10/07/2003

Etapa 9 – Vía de la Plata

Almendralejo - Mérida 

 

Kms.

Horas

Dificultad

Clima

Señalización

Descripción general

30

7

Normal

Muy caluroso

Poca y desvaída

Zona de cereal, olivo y vid.

 

Atravesar Almendralejo lleva un buen rato. Es un pueblo grande cuya zona más industrial bordea la N-630. Desayunamos en uno de los bares junto a la carretera. Hay que ir por carretera hasta Torremegía y, como nuestro hotel estaba al comienzo del pueblo, el paseo por asfalto es de casi 14 kms.

En Torremegía tomamos un café y noto que, entre el asfalto de ayer y el de hoy, tengo un pellizco en un dedo. Primer Compeed para mí, que no para Paca. Paca lleva ampollas arrastradas desde los entrenamientos.

De Torremegía hacia Mérida.

De Torremegía a Mérida primeramente se va por un camino paralelo a la carretera, luego unos 2 Kms por la N-630 y finalmente por un camino que sale a la derecha de la N-630 y que tras unos 8 Kms nos lleva a la ciudad. Este camino discurre entre vides, olivos y campos de cereal.

Llegando a Mérida.

Cuando llegamos a Mérida vamos un rato paralelos al río Guadiana y llegamos a una especie de parque cerca del puente romano. Un grupo de chicos que juegan allí nos toman por extranjeros.

-         Hello! Hello! Hello!

Los chicos pasan del saludo a ponerse detrás de nosotros y burlarse abiertamente.

-         ¡Chavales, os estáis equivocando, no os paséis pero ni un pelo!

La pinta del Salva, con el garrotón que lleva, y su inesperado dominio del idioma en sus tonos más arrabaleros hace que los chicos, prudentemente, se reporten.

Entramos a Mérida por el puente romano, que es peatonal. Ya cruzamos el Guadalquivir, ahora le toca al Guadiana. Es nuestro segundo gran río. Sellamos en el Ayuntamiento y, desde allí, el amable guardia municipal que nos ha atendido nos recomienda quedarnos en el centro, en el Hostal Senero. Hay un albergue pero queda lejos del centro, nos dice.

Vista del puente romano de Mérida

En el Hostal Senero nos dan una habitación doble con baño y aire acondicionado con un 10% de descuento por ser caminantes. Nos recomiendan comer en el Restaurante Nano, cerca del hostal. Allí comemos. No es un restaurante barato, pero es bastante bueno.

Vista de las murallas de Mérida.

Cumplido el rito de la siesta, damos un paseo por el pueblo buscando la salida por el camino. Encontrada ésta, La seguimos hasta el paso subterráneo bajo el ferrocarril, luego desandamos nuestros pasos y volvemos al centro. Hacemos una nueva compra de Compeed para que no nos falte y tomamos un vino en un bar con aire acondicionado. Cenamos donde comimos. Muy bien el Restaurante Nano. Vamos a la plaza con intención de sentarnos un poco al fresco. Sin embargo, el fresco es inexistente, las piedras de la plaza desprenden calor como la boca del horno de una panadería. Es impresionante el calor que hace a las 11 de la noche. No hay casi nadie en la plaza y nosotros abandonamos también. A dormir.

Un día más de camino sin ver caminantes ni ciclistas.