07/07/2003

Etapa 6 – Vía de la Plata

Monesterio – Fuente de Cantos 

 

Kms.

Horas

Dificultad

Clima

Señalización

Descripción general

22

5

Normal

Caluroso

Buena

Dehesa y bajada de puerto y zona cerealista muy seca.

 

Como es habitual nos levantamos a las 6. Desayunamos en uno de los bares del pueblo junto a la N-630. Mientras tomamos nuestros cafés con leche con perrunillas caseras,  el motero más gordo que hayamos visto nunca entra a tomar café. La moto, aparcada a la misma puerta del bar, es tremenda y lleva en la parte de atrás una bandera andaluza y otra de España. El motero gordo y barbudo, con toda su indumentaria de cuero y su aspecto de buscabroncas, da un poco de miedo. Sin embargo, cuando habla para pedir su consumición, resulta una persona muy educada. El motero terrorífico también se despide amablemente y, eso sí, hace lo que se llama una arrancada brillante con su enorme moto. Las apariencias pueden ser engañosas.

Nada más irse el motero un caminante con barbas pasa frente al bar mientras pagamos nuestros desayunos.

-         Ahí tenéis un compañero. ¡Buen viaje!, nos despide el del bar.

Al poco alcanzamos al caminante barbado que va muy despacio y como distraído.

-         ¡Buenos días! ¡Buen camino!, saludamos.

No hay respuesta, sólo una mirada distraída y un ligero gesto. Paca y yo seguimos ligeros, tampoco estamos como para contemplar a nadie.

La primera parte de la etapa, después de abandonar un arroyo pestilente, es por dehesa y zona arbolada. Por allí nos adelantan una pareja de ciclistas (hombre y mujer) que nos dicen que han dormido en el albergue. Al poco tres mastines nos ladran tras una barda de piedra, uno de ellos se salta y se viene detrás de nosotros. Se ve que es un perro aventurero y que le gustaría venirse de gira. Nos sigue un rato y, desanimado quizás por nuestra falta de atención, enseguida regresa con sus compañeros.

A medida que descendemos desaparece la dehesa y nos internamos en campos de cereales muy secos, cosechados ya hace tiempo. Cruzamos el arroyo Bodión Chico (punto más bajo de la etapa) y comenzamos a subir hacia el pueblo. Al poco rato aparece una cruz de madera a la derecha del camino. Una inscripción nos informa de que estamos en Los Llanos de Santiago, también hay un mapa de madera muy naïve con los detalles del paraje y sus nombres. Al pie de la cruz está la funda de una cinta de video. Esta funda protege de la intemperie un libro, un bolígrafo, un sacapuntas y un lápiz. Firmamos en el libro como Paca y Salva, dos caminantes de Guadalajara, y ponemos la fecha. Continuamos y al poco nos adelantan dos ciclistas descamisados que pasan en plan de competición pero que, sin embargo, saludan.

Antes de las 11,30 estamos en el Ayuntamiento de Fuente Cantos, nos sellan y nos dicen que hay un albergue nuevecito en el antiguo hospital. Nos acercamos al viejo hospital, totalmente restaurado y vemos que lo llaman Albergue de Turismo y que también tiene un restaurante. El albergue tiene dos plantas, en la planta baja hay una habitación con dos plazas y otras tres habitaciones más que pueden tener 4 ó  6 plazas (todas en literas) y los servicios, que están aparte, en plan camping. Cada plaza de esta planta cuesta 16 € más 3 € si deseas toallas. En la planta superior tiene 3 habitaciones dobles con camas y los servicios fuera de las habitaciones, de modo similar a los de la planta baja. Cada habitación de la planta superior cuesta 42 €. Como, además de la carestía, no hay (de momento) agua caliente ni parece que estén preparados para recibir clientes, nos vamos y buscamos algo más proporcionado. Lo encontramos en la Pensión Josefa Luengo. Doña Josefita es una señora que dirige su negocio desde la cama en la que yace enferma.

-         Hay un hombre y una mujer que quieren habitación.

-         Ponles en la del fondo, la del tragaluz.

-         Que dicen que cuánto vale.

-         20 € y el baño es compartido. Si quieren comer de restaurante que se vayan al Gato.

Hacemos caso del consejo de Doña Josefita y nos vamos a comer al Gato. El Gato es un restaurante que está en la carretera. El jefe, un hombre nervioso y muy activo, nos atiende personalmente, nos recita los numerosos platos que ofrece en su menú y no permite interrupciones mientras recita la larga lista. Además el jefe hace malabarismos con las botellas y los vasos sin que unas ni otros se estrellen contra el suelo y, por si todo esto fuera poco, su restaurante ofrece una buena calidad y un precio moderado.

Nos enteramos de que el Hotel Acuña ya no existe, lo están remodelando y le van a cambiar de nombre (Extremadura, parece que se llamará). Después de la obligada siesta y del paseo por el pueblo, nos vamos a cenar al Gato. El éxito de la comida se repite. El jefe nos invita a un licor de bellota en la terraza, junto a la carretera. Nos despedimos del jefe, que nos ha caído muy bien, y nos vamos a dormir a eso de las 11.

Tumulto de gente el de hoy en el camino, un caminante y cuatro ciclistas. No sé dónde vamos a llegar.

Actualización sobre el Albergue Turístico de Fuente de Cantos

Con fecha 22 de Octubre de 2004 recibimos un correo de Mari Cruz Buendía Lozano, de el Albergue Turístico de Fuente de Cantos en el que nos comunica que actualmente "el alojamiento para peregrinos tiene un precio de 12 € con desayuno incluido, camas con sábanas, calefacción, agua caliente y visita guiada al Centro de Interpretación de Zurbarán. Además cuenta con menú especial de peregrinos a 8 € y todo ello en un gran edificio, un antiguo convento de franciscanos, lugar de peregrinación."