06/07/2003
Kms.
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Horas
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Dificultad
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Clima
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Señalización
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Descripción
general
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21 |
5 |
Normal |
Caluroso |
Buena |
Dehesa
y subida puerto |
Desayunamos en nuestra habitación de la Fonda Molina pues hoy es domingo y de amanecida no hay bares abiertos. El camino sale del pueblo por una vía pecuaria ancha y con buen firme de tierra. Caminamos atravesando la dehesa. Dejamos atrás, en lo alto, el castillo del pueblo y al poco rato, pasado una arroyo, nos encontramos con otro castillo bastante ruinoso a nuestra derecha. Da la impresión que el primero pertenece a Sevilla y el último a Badajoz, pues en la etapa de hoy cambiamos de provincia. Caminar sin el sol encima es un placer en estos parajes.
Llegamos a la ermita de San Isidro y ya escuchamos el ruido del tráfico en la N-630. Es una zona de nueva creación lista para celebrar romerías, pues la ermita antigua la encontramos un kilómetro después, donde se inicia el puerto.
Hacemos un descanso junto a la ermita vieja y tomamos un bocado. Observamos como un hombre con una mochila grande y pinta de extranjero baja por la N-630 y, cosa rara, caminando por la derecha de la carretera en dirección a Sevilla. Lleva muy buen paso. No nos ve y nosotros no le llamamos la atención. Parece un correcaminos.
Enseguida comenzamos con nuestra subida al Puerto de la Cruz. Primeramente por una senda entre los eucaliptos a la derecha de la carretera, luego por senda y vía pecuaria a la izquierda de la misma. El sol va ganando altura y el calor comienza a molestar. El último tramo es terreno algo pelado y se hace fatigoso. Cuando llegamos al alto descansamos en una parada con mesas y bancos. No nos estamos mucho pues la zona está muy sucia, la fuente no echa agua y todo está lleno de maleza y basura, presentando un aspecto de abandono.
Entramos desde el alto en este pueblo-calle de Monesterio. Aún no son las 11,30. El Ayuntamiento está cerrado y en el retén de la Policía Municipal no hay nadie. En la puerta del Ayuntamiento un letrero dice que las llaves del albergue las tienen en el Hotel Moya, pero nosotros decidimos ir hoy a un hostal. Tomamos una habitación doble con baño en el Hostal El Pilar.
El pueblo está atravesado por la N-630 y tiene muchísimo tráfico. Tiene también muchos restaurantes, bares y hostales. Comemos en el comedor del hostal que está enfrente. Es un sitio discreto y el hostelero nos regala una botella de vino de Fuente de Cantos. Mala cosa para llevar en la mochila, pero no queremos hacerle un desprecio.
Tras la tranquila siesta damos una vuelta por el pueblo, descansamos en una terraza y finalmente nos vamos a cenar al Restaurante Discóbolo. Nos dan una buena cena, con platos inéditos para nosotros de cerdo ibérico y no nos cobran demasiado. Salimos a la terraza del restaurante a terminar el vino de la cena y a tomar un poco el fresco y a eso de las 11 nos vamos a dormir. Tampoco hoy hemos visto a nadie, sólo el caminante de la carretera, el que iba en dirección a Sevilla.
