03/07/2003

Etapa 2 – Vía de la Plata

Guillena - Castilblanco 

 

Kms.

Horas

Dificultad

Clima

Señalización

Descripción general

20

4

Fácil

Caluroso con brisa matinal

Muy buena

Zona agrícola y dehesa con ganado bravo y manso.

 

Pasamos mala noche, ambos sabemos que en la etapa que hoy comenzamos tendremos el primer contacto con el ganado vacuno de la zona y eso nos inquieta. El jefe del Hostal Francés nos invita a desayunar. Salimos aún de noche de Guillena, son las seis y media. Afortunadamente la cistitis de Paca ha comenzado a cesar con el antibiótico. Hay obras en el puente de la carretera y el tráfico de la población ha de tomar el mismo camino que nosotros para salir de ella. Por el camino de tierra con un sinfín de coches y camiones en ambos sentidos llegamos a la venta La Casa de la Pradera. Está en el cruce con la carretera a Burguillos. A partir de allí dejamos la carretera y comienza lo bueno: un limpio camino de tierra.

El camino de tierra asciende continuamente durante varios kilómetros. Son tierras de frutales y olivares. Muchos de ellos tienen riego a goteo. Nos impresiona la cantidad de caza menor que vemos sin salirnos del camino. Aún es mucho más abundante que el día anterior. Una de las veces nos saltan tres liebres casi juntas. Es increíble.

-         ¡Buen viaje!, saludan dos labradores que cuidan olivos en El Cañuelo Alto.

El camino asciende y asciende. Una suave brisa refresca la mañana. Los caminantes van felices. El olivar y los frutales van desapareciendo para dar paso a la dehesa. Llegamos al primer cercado y por tanto a nuestra primera cancela. La abrimos, pasamos y continuamos adelante con toda la atención y el recelo del mundo. A los dos minutos cuatro vacas coloradas de impresionante cornamenta vienen por el camino en dirección contraria. Es nuestro temido primer vis a vis con el ganado. Impresionan mucho. El ganado nos mira y sin mostrar ninguna agresividad se cruza con nosotros. Vencido por primera vez nuestro miedo, respiramos más tranquilos. Nos cruzamos con más vacas. Paca se queda atrás un momento. Apaga un cigarro cuidadosamente pisándolo contra el suelo. Apenas a tres metros una tremenda vaca le mira mientras lo hace. Yo pienso que Paca tiene mucha sangre fría, pero es que, incomprensiblemente, no ha visto a la vaca. Cuando llega a mi altura y se lo digo, le cuesta creerme.

...las vacas coloradas de impresionante cornamenta...

Mientras atravesamos por la dehesa, un guarda jurado con tercerola nos adelanta con una moto. La caza menor sigue saliendo por todas partes, en particular los conejos. Poco después caminamos por una cañada entre las alambradas de dos fincas. La cañada está llena de matorrales y maleza y sólo un pequeño sendero nos facilita el paso. Abrimos y cerramos varias cancelas. En alguna de las fincas se ve ganado. En una de ellas, un cartel desvaído junto a una cancela advierte: “Cuidado ganado bravo”.

Salimos de esta zona por el camino de una finca que desemboca en la carretera. Seguimos hasta Castilblanco por asfalto. Los coches circulan muy rápido. Enseguida llegamos al pueblo. Sellamos en el Ayuntamiento. Nos informan de que hay albergue con camas, servicios y agua caliente. Las llaves las dan en la gasolinera del pueblo. Nos quedamos. La oferta es buena, el albergue es espacioso y, aunque no lo cuidan mucho, es gratuito. Además no hay nadie en él, por lo que es como un chalet para nosotros solos.

En el pueblo hay mercado. Damos una vuelta después de asearnos. Hay mucha animación y bastante gente de fuera. Comemos en el Bar Reina. Algo caro pues sin postre, ni cafés, ni copas y con el vino de la casa que nos pasan por Rioja nos cobran 25€. Aunque la etapa de hoy no ha sido larga (hemos llegado poco antes de las 11) no perdonamos una buena siesta.

Por la tarde nueva vuelta por el pueblo. Ya son casi las 8 y el termómetro de una farmacia marca 38º C. El buen tiempo nos acompaña. Tomamos un vino sentados en una terraza. Luego cenamos en plan tapas donde el Bar Luca, frente a la gasolinera. Cuando ya a las 10 nos vamos al albergue, llegan dos ciclistas. El primero que llega nos dice que se llama Pedro Fernández y que es de Zafra. Es muy amable y nos ofrece alojamiento cuando lleguemos a su pueblo. Nos cuentan que, en realidad, son cuatro y que hoy han salido de Sevilla a las 5 de la tarde. Parece que la preparación física de los cuatro es desigual y los dos restantes llegan cuando Paca y yo ya estamos acostados. Bueno, hoy hemos visto gente en el camino: 4 ciclistas.