Etapa 28

Palas de Rei-Ribadiso da Baixo

5-Agosto-1999

A Santiago 68 Kms.

(Distancia 26 Kms. // Tiempo empleado 7 horas y 30 minutos)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buena actuación, antes de decir nada más, la de la hospitalera de Palas de Rei que tuvo la delicadeza de reservar una cámara con 5 literas para los peregrinos que procedieran de Roncesvalles. A Paca y a mí nos correspondió la última cama que le quedaba. Gracias de todos modos. Nos pudimos arreglar. Un saludo a una de las hospitaleras que controla a los caraduras y tiene compasión para aquellos que, cargados ya de kilómetros, estamos deseando llegar.

Estas hospitaleras y hospitaleros jamás te dicen si son voluntarios o no, que eso es cosa suya, se limitan a cumplir con su obligación que ya es mucho.

Salimos de Palas pasadas las 7. Antes de salir desayunamos en el mismo Palas, en un bar justo al lado del refugio.

El Camino es bello, como casi siempre en Galicia. Al acercarnos a Leboreiro vamos pendientes de localizar el refugio de Juan&Carry que Ales nos dijo. Vemos un lugar llamado "El Abrevadero", junto a la carretera; después, Casa Somoza, de turismo rural.

Galicia, llena de rincones preciosos.

Leboreiro

Atravesamos el pueblo y nos fotografiamos junto a su bonita iglesia. Cuando llegamos a Furelos, extrañados de no ver el refugio, preguntamos. Nos dicen que lo habíamos dejado atrás, en la carretera de Leboreiro. Demasiado fatigados, no regresamos a verlo. Ales, lo siento.

Furelos tiene una bellísima entrada desde su viejo puente.

En Melide volvemos a desayunar en un bar de la calle principal. En el refugio del pueblo se quedan muchos peregrinos. Algunos extranjeros (es increíble) corren los últimos hectómetros para intentar colocarse en el grupo de los con cama. Esto se parece a una carrera, no hay relajamiento. Como la tontería es muy contagiosa todo el mundo termina corriendo, parecemos jilipollas.

Ven a vivir el Camino de Santiago, vive el Xacobeo, pero búscate la vida, esto en Galicia no ofrece infraestructuras.

Galicia, cruceiros y encrucijadas.

A la salida de Melide.

Dejamos atrás Melide y llegamos a Boente. Vemos que hay bares junto a la carretera y, en el que hay más cerca de la iglesia, se nos ocurre preguntar si alquilan habitaciones. Nos dicen que allí no pero que, un kilómetro carretera arriba en el Bar Mato, suelen alquilarlas. Le digo a Paca que me espere allí y me subo andando al Bar Mato.

Subo a matacaballo y, cuando llego, veo que es un bar donde paran (enfrente) los autobuses. Esto me da esperanzas. Sale a atenderme una señora de más de 70 años:

-"Por favor, ¿es éste el Bar Mato?."

-"Sí" (Me mira de arriba a abajo.)

-"Me han dicho en Boente que alquila usted habitaciones."

-"Yo no alquilé una habitación en mi vida."

-"Ya veo que tampoco atiende el bar, pero es que mi mujer y yo venimos desde Roncesvalles, haciendo el Camino de Santiago, y estamos agotados."(Se lo digo con algo de sorna, a ver si le remuerde la conciencia).

-"No sé quien le diría, pero yo nunca alquilé habitaciones."

-"Bueno, pues muchas gracias y perdone. Adiós."

Bajo a Boende de muy mala leche y cuando le digo lo que me ha ocurrido al camarero que me informó, él sin inmutarse me dice:

-"Pues si no alquilan en el bar Mato, sólo le queda ir a Melide."

(¡Vale tío, tómate algo!)

Al llegar a Ribadiso da Baixo vemos que hay un bar donde dan comidas, 200 metros antes de llegar al refugio. Decidimos quedarnos allí.

En el refugio nos dicen que, aunque vengamos de lejos, en Galicia sólo se respeta el orden de llegada a los refugios y que nos tenemos que ir a una tienda del ejército. Les decimos que lo que hay en Galicia es un descontrol y una falta de infraestructura de mucho cuidado. La hospitalera, o la que hace sus veces, nos dice, bastante mosqueada, que ninguna provincia ni comunidad española aguantaría con sus estructuras la llegada de tanto peregrino y que ella también ha hecho el Camino y que además está allí voluntaria. Nosotros, con el calor propio del que lleva caminando unas horas y cabreado unas etapas (las de Galicia), le replicamos que Santiago es la capital de Galicia, que el Xacobeo lo promociona Galicia, que el resto de comunidades por las que discurre el Camino, sin rascar bola en el autobombo ni en el negocio del Xacobeo, tienen infraestructura pública y privada para atender a cuantos en ellas hacen el Camino y que en Galicia no hay ni unas ni otras y, finalmente, de modo educado pero claro, le hacemos saber que si es voluntaria es su problema y que a nosotros eso, es un decir, nos toca las gónadas.

Finalmente, dado que en Galicia hay justicia, a falta de otras atenciones, y se coloca a los peregrinos según llegan (Dios nos libre de favoritismos), se nos asignó una tienda del ejército con más agujeros que parches y sin ningún tipo de tarima. También se nos dijo que, a la noche, cuando el salón-comedor-cocina se desalojase podríamos irnos a dormir allí.

Comimos en el restaurante que está 200 metros antes de llegar al refugio. Cenamos allí también de bocadillos, pues cenas ya no daban. Estuvimos hablando con tres hermanos: dos chicas y un chico de La Coruña. Una de las chicas y el chico vivían en Londres. El padre quería verles llegar juntos a Santiago. Pasamos con ellos un rato muy agradable.

Paca y yo dormimos, o al menos lo intentamos, en la tienda que se nos asignó. Alguna cofradía con coche de apoyo, según pudimos comprobar por la tarde, durmió en las camas del refugio.

Esta noche ha llovido sin parar. Los resultados los omito, todos los que hemos dormido en las tiendas los hemos compartido. Sugerencias elementales: Poner tiendas sin agujeros y que tengan tarima o rejillas en el suelo. ¿Sobrepasará esto el presupuesto económico de la Xunta?. Esperemos que no. 

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