Buena
actuación, antes de decir nada más, la de la hospitalera de Palas de Rei que tuvo la
delicadeza de reservar una cámara con 5 literas para los peregrinos que procedieran de
Roncesvalles. A Paca y a mí nos correspondió la última cama que le quedaba. Gracias de
todos modos. Nos pudimos arreglar. Un saludo a una de las hospitaleras que controla a los
caraduras y tiene compasión para aquellos que, cargados ya de kilómetros, estamos
deseando llegar.
Estas hospitaleras y hospitaleros jamás
te dicen si son voluntarios o no, que eso es cosa suya, se limitan a cumplir con su
obligación que ya es mucho.
Salimos de Palas pasadas las 7. Antes de
salir desayunamos en el mismo Palas, en un bar justo al lado del refugio.
El Camino es bello, como casi siempre en
Galicia. Al acercarnos a Leboreiro vamos pendientes de localizar el refugio de
Juan&Carry que Ales nos dijo. Vemos un lugar llamado "El Abrevadero", junto
a la carretera; después, Casa Somoza, de turismo rural.

Leboreiro
Atravesamos el pueblo y nos fotografiamos
junto a su bonita iglesia. Cuando llegamos a Furelos, extrañados de no ver el refugio,
preguntamos. Nos dicen que lo habíamos dejado atrás, en la carretera de Leboreiro.
Demasiado fatigados, no regresamos a verlo. Ales, lo siento.
Furelos tiene una bellísima entrada desde
su viejo puente.
En Melide volvemos a desayunar en un bar
de la calle principal. En el refugio del pueblo se quedan muchos peregrinos. Algunos
extranjeros (es increíble) corren los últimos hectómetros para intentar colocarse en el
grupo de los con cama. Esto se parece a una carrera, no hay relajamiento. Como la
tontería es muy contagiosa todo el mundo termina corriendo, parecemos jilipollas.
Ven a vivir el Camino de Santiago, vive el
Xacobeo, pero búscate la vida, esto en Galicia no ofrece infraestructuras.

A la salida de Melide.
Dejamos atrás Melide y llegamos a Boente.
Vemos que hay bares junto a la carretera y, en el que hay más cerca de la iglesia, se nos
ocurre preguntar si alquilan habitaciones. Nos dicen que allí no pero que, un kilómetro
carretera arriba en el Bar Mato, suelen alquilarlas. Le digo a Paca que me espere allí y
me subo andando al Bar Mato.
Subo a matacaballo y, cuando llego, veo
que es un bar donde paran (enfrente) los autobuses. Esto me da esperanzas. Sale a
atenderme una señora de más de 70 años:
-"Por favor, ¿es éste el Bar
Mato?."
-"Sí" (Me mira de arriba a
abajo.)
-"Me han dicho en Boente que alquila
usted habitaciones."
-"Yo no alquilé una habitación en
mi vida."
-"Ya veo que tampoco atiende el bar,
pero es que mi mujer y yo venimos desde Roncesvalles, haciendo el Camino de Santiago, y
estamos agotados."(Se lo digo con algo de sorna, a ver si le remuerde la conciencia).
-"No sé quien le diría, pero yo
nunca alquilé habitaciones."
-"Bueno, pues muchas gracias y
perdone. Adiós."
Bajo a Boende de muy mala leche y cuando
le digo lo que me ha ocurrido al camarero que me informó, él sin inmutarse me dice:
-"Pues si no alquilan en el bar Mato,
sólo le queda ir a Melide."
(¡Vale tío, tómate algo!)
Al llegar a Ribadiso da Baixo vemos que
hay un bar donde dan comidas, 200 metros antes de llegar al refugio. Decidimos quedarnos
allí.
En el refugio nos dicen que, aunque
vengamos de lejos, en Galicia sólo se respeta el orden de llegada a los refugios y que
nos tenemos que ir a una tienda del ejército. Les decimos que lo que hay en Galicia es un
descontrol y una falta de infraestructura de mucho cuidado. La hospitalera, o la que hace
sus veces, nos dice, bastante mosqueada, que ninguna provincia ni comunidad española
aguantaría con sus estructuras la llegada de tanto peregrino y que ella también ha hecho
el Camino y que además está allí voluntaria. Nosotros, con el calor propio del que
lleva caminando unas horas y cabreado unas etapas (las de Galicia), le replicamos que
Santiago es la capital de Galicia, que el Xacobeo lo promociona Galicia, que el resto de
comunidades por las que discurre el Camino, sin rascar bola en el autobombo ni en el
negocio del Xacobeo, tienen infraestructura pública y privada para atender a cuantos en
ellas hacen el Camino y que en Galicia no hay ni unas ni otras y, finalmente, de modo
educado pero claro, le hacemos saber que si es voluntaria es su problema y que a nosotros
eso, es un decir, nos toca las gónadas.
Finalmente, dado que en Galicia hay
justicia, a falta de otras atenciones, y se coloca a los peregrinos según llegan (Dios
nos libre de favoritismos), se nos asignó una tienda del ejército con más agujeros que
parches y sin ningún tipo de tarima. También se nos dijo que, a la noche, cuando el
salón-comedor-cocina se desalojase podríamos irnos a dormir allí.
Comimos en el restaurante que está 200
metros antes de llegar al refugio. Cenamos allí también de bocadillos, pues cenas ya no
daban. Estuvimos hablando con tres hermanos: dos chicas y un chico de La Coruña. Una de
las chicas y el chico vivían en Londres. El padre quería verles llegar juntos a
Santiago. Pasamos con ellos un rato muy agradable.
Paca y yo dormimos, o al menos lo
intentamos, en la tienda que se nos asignó. Alguna cofradía con coche de apoyo, según
pudimos comprobar por la tarde, durmió en las camas del refugio.
Esta noche ha llovido sin parar. Los
resultados los omito, todos los que hemos dormido en las tiendas los hemos compartido.
Sugerencias elementales: Poner tiendas sin agujeros y que tengan tarima o rejillas en el
suelo. ¿Sobrepasará esto el presupuesto económico de la Xunta?. Esperemos que no.
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