Ales,
ayer día 31 encontramos tu cartel (Paca y Salva llamadme al teléfono...) en Trabadelo.
Llamamos por la tarde y una señora respondió que aún no habías llegado. A las 10 y
media de la noche volvimos a llamar, pero no contestó nadie. Esta mañana hemos
encontrado tu, para nosotros, segundo cartel a la entrada de O Cebreiro. Te hemos llamado
tres veces pero nadie ha contestado. A las 5 de la tarde te hemos llamado nuevamente,
nadie contesta...
Son las 6 y veinte cuando esta mañana
dejamos el hostal Rutanova. Enseguida tenemos que seguir la carretera. Desayunamos en un
gran bar de un hotel que hay junto a la misma. En La Portela salimos de la carretera, qué
respiro. Después Ambasmestas y Vega de Valcarce ofrecen sus abundantes servicios, bares y
tiendas al peregrino.
Tomamos un café en Vega de Valcarce. Las
dueñas del bar son simpáticas y nos piden que escribamos algo en su libro de peregrinos.
Lo hacemos con gusto, sintiéndonos casi importantes.
Se camina muy a gusto por estos valles
profundos. Dejamos a nuestra izquierda, allá en lo alto, el castillo de Sarracín.

Subiendo O Cebreiro.
En las Herrerías un autocar deposita a
unos 50 caminantes para que suban a O Cebreiro. Los caminantes del autocar, con conchas al
cuello, bordones y sin mochilas, salen muy animosos, todos nos adelantan. Nos miran con
compasión y un poco por encima del hombro. Estos alegres peregrinos se creen en la mejor
forma del mundo y atacan sin piedad las primeras cuestas. Su ritmo es impresionante. Todos
van muy limpios y descansados. Charlan y dan voces mientras caminan.
Paca y yo nos quedamos los últimos al
inicio de la subida, casi un poco acomplejados ante este alarde de fuerza. Sin embargo, el
Camino enseguida se impone a los caminantes. Las cuestas comienzan a hacer su labor. Al
llegar al caserío con la primera fuente, Paca y yo, ya hemos dejado atrás a todo el
grupo. En Laguna de Castilla, ni se les ve. Desde el mojón que separa León de Galicia
los del autobús son ya casi un recuerdo.

Más arriba, pero subiendo O Cebreiro.
Sellamos en la iglesia de O Cebreiro,
donde el cáliz del milagro, y nos alojamos en la Venta Celta. Al rato llegan los del
autocar, que son de Tarragona, echando el bofe.
A Paca y a mi, después de lo de Pradela
ayer, la subida a O Cebreiro nos ha sabido a chocolate. Tiene sombras, fuentes y
caseríos. Además, lo más importante, subes a O Cebreiro, no haces el jilipollas
subiendo simplemente para luego bajar. Como veis lo de Pradela no se nos olvida, al inicio
de la cuesta hay un letrero que pretende dar ánimos:
"Camino muy duro sólo para buenos
caminantes..." (Que además sean tontos de baba, olvidó decir el autor).
En la Venta Celta, casi por el mismo
dinero que en la peor pensión en que hemos estado, nos dan una habitación de lujo. Damos
una vuelta por el pueblo. Nos encontramos a José María, un amigo cura de Guadalajara que
se alegra mucho de vernos, le contamos lo de Ignacio. José María, al igual que nos pasó
a nosotros, tarda en creérselo.
Comemos en el Mesón Carolo. En la taberna
de la Venta Celta, a las 5 de la tarde, un gaitero y un tamborilero alegran el ambiente
con música gallega. Lo hacen bien. Nuestra entrada en Galicia no ha podido ser mejor.
Esta mañana, cuando hemos llegado a la
iglesia de O Cebreiro, un grupo de jóvenes obtenía su credencial e iniciaba desde aquí
el Camino. ¡Qué emocionados estaban!. Paca y yo hemos recordado con nostalgia la mezcla
de emoción y miedo a la salida de Roncesvalles. ¡Dios mío, qué lejos en el espacio, en
el tiempo y en el ánimo queda Roncesvalles! ¡Parece que salimos de allí hace un año!.

...cuando hemos llegado a la iglesia de O Cebreiro...
A O Cebreiro llegan muchos peregrinos.
Enseguida se llena el refugio, que es nuevo y está bien. Hay además 20 tiendas de
campaña del ejército. Las tiendas no tienen tarimas, mal detalle éste en la húmeda
Galicia.
Vemos a Marisa y a su padre, vemos
también al gaditano. Marisa y su padre han buscado también habitación, pues les ha
tocado ir a las tiendas tipo Kosovo. El padre de Marisa, al ver la tienda, ha dicho que
él ya hizo la mili y que en el suelo no dormía y menos sin tarimas.
Es la primera vez que vemos O Cebreiro
convertido en una romería tal. Hay caminantes, muchísimos caminantes. Es uno de Agosto,
estamos en O Cebreiro y hasta las piedras paren peregrinos.
Etapa 24
Etapa 25