Salimos
a las 6 y cuarto. La salida de Ponferrada es larga y sinuosa y, a veces, poco señalizada.
A la altura de la central térmica un grupo de peregrinos nos adelanta:
-"¡Buenos días! ¡Buen
Camino!"
No hay respuesta. Deben ser peregrinos con
voto de silencio.

En Cacabelos.
Paca y yo desayunamos en Columbrianos,
donde tienen la amabilidad de tener un bar abierto a esas horas. Hasta Cacabelos el Camino
es un agradable paseo con docenas de peregrinos.
-"¿Un café, Paca?"
-"¡Venga!".
Después del café en una céntrica
cafetería de Cacabelos, salimos a buen paso hacia Villafanca del Bierzo.
De Cacabelos a Villafanca el número de
peregrinos disminuye muchísimo. Vemos como algunos coches de apoyo amplían sus funciones
y directamente transportan peregrinos a Villafranca. La salida de Cacabelos comienza con
un repecho largo y por carretera que, a muchos peregrinos con apoyo logístico, les hace
reflexionar sobre las ventajas del motor de explosión. Por otro lado, el día es
caluroso.
Paca y yo hemos sabido por oídas los
rigores de la etapa de O Cebreiro y, como al llegar a Villafranca nos encontramos
calientes y bastante enteros, decidimos continuar hasta Trabadelo y robarle unos
kilómetros a la etapa de O Cebreiro.

Iglesia de Santiago en Villafranca del Bierzo.
Antes visitamos, naturalmente, la iglesia
de Santiago (donde nos hubiesen sido concedidos los mismos favores celestiales y
espirituales que en Santiago de Compostela, en caso de no poder seguir por estar
enfermos.). La iglesia no está en obras y se encuentra abierta por ser año Jacobeo. Una
oración, un recuerdo. Para nosotros esta iglesia, a la entrada del pueblo, es un punto
emotivo del Camino.
Casi junto a la iglesia está el refugio
de siempre, que parece un invernadero, y un poco antes de llegar a ella hay, a la derecha
del Camino, un refugio nuevo.

Castillo de Villafranca del Bierzo.
Atravesamos el muy conocido, para
nosotros, pueblo de Villafranca del Bierzo. Pasado el puente hay un letrero informativo en
el que, por obras en la carretera general, se recomienda a los peregrinos la ruta de
Pradela. Paca y yo, con la sumisión que nos es habitual, aceptamos la recomendación.
Menos mal que, aunque sumisos, también somos previsores y, por lo que pudiera pasar,
tomamos casi otro desayuno en el pueblo, antes de afrontar la ruta de Pradela.
Esta ruta no se la puedo recomendar a
nadie. Son dos horas y media de ascensión dura, sin agua ni apenas sombras, para después
descender bruscamente todo lo ascendido por pendientes tremendas. Por otro lado, parece
ser que el Camino genuino va por el valle, pasando por Pereje, donde hay un albergue de
peregrinos del que nos hablaron bien. Los ciclistas, por supuesto, pie a tierra.
Hay gente que confunde a los peregrinos
con cabras y les anima a tomar este camino tan sin sentido. Paca y yo no os lo
aconsejamos. Nosotros lo tomamos con unos cuantos kilómetros en las piernas y a pleno sol
y pasamos un rato muy malo. Sería una buena idea aprovechar las obras de la general en
este tramo para hacer, a la vez, un andadero. Aquí sí que es necesario.
Paca y yo celebramos haber llegado a
Trabadelo sin lesiones aunque doblados de cansancio. Los kilómetros finales de bajada
fueron matadores. Nos consolamos pensando que lo sufrido hoy lo agradeceremos mañana en
la caminata a O Cebreiro.
Nos alojamos en el Hotel Rutanova y nos
pegamos una comida en condiciones. Hay que reponer fuerzas. Siesta obligatoria. A la tarde
una vuelta para ver el pueblo. Casi a la salida del pueblo, pegado en un contenedor de
basura, un mensaje de Ales "Paca y Salva llamad al teléfono...". !Qué alegría
el Ales se acuerda de nosotros!.
En el hostal Rutanova hay un letrero que
anuncia que te suben la mochila a O Cebreiro por 300 ptas. Paca y yo hemos prometido no
hacer trampas, así que las llevaremos a nuestros lomos y no utilizaremos vehículos mas
que para nuestra vuelta de Santiago a Guadalajara.
Etapa 23
Etapa 24