Cuando se ha dormido
bien, el despertar es casi una vuelta del más allá. A las 6 y media salimos de
Villadangos. Todavía tardarán un buen rato nuestros cuerpos en proyectar sombras. Paca y
yo caminamos unos kilómetros casi dormidos. Es monótono andar por el andadero, junto a
la carretera. ¡Paca, despiértame en Puente de Orbigo!, bromeo.

Paca atravesando el Puente del Paso Honroso.
Al llegar a este pueblo una foto, cruzando
el Puente del Paso Honroso escenario de antiguas reyertas entre caballeros, se impone.
Después de un recuerdo a la memoria de D. Suero de Quiñones, desayunamos en Puente de
Orbigo. Los honrados gitanos y los vendedores ambulantes andan montando el mercado del
miércoles en la localidad.
A la salida de Hospital de Orbigo se
ofrecen al caminante dos opciones: La una, continuar por el andadero de la carretera; la
otra, seguir un camino que pasa por Villares de Orbigo y Santibáñez, atravesando
después un monte. Paca y yo elegimos la del monte, pues allá hemos tendido a tirar casi
siempre. El camino es pedregoso pero entretenido.
Cuando vamos por lo más empinado y
agreste del monte, me paro. Mira, le digo a Paca. A lo lejos se ven dos peregrinos. Son el
brasileño luchador de sumo y su mucama. A Paca y a mí ya nada nos sorprende. Al poco les
adelantamos y a los tres minutos ya les hemos perdido.
-"¡Pero si ese hombre no puede
andar!"
-"¡Pues sabrá dar saltos en el
hiperespacio!", dice Paca tan tranquila.
Cuando llegamos a San Justo de la Vega, el
número de caminantes aumenta repentinamente. Se ven ciclistas sin equipaje, caminantes
sin mochila y gente bien vestida y poco sudada con gran despliegue de rodilleras y
tobilleras de diseño.

Paca a la puerta del refugio de peregrinos de Astorga, a
su izquierda, Alvaro el de Málaga.
A la una menos cuarto llegamos al albergue
de peregrinos de Astorga. Somos ocho peregrinos esperando a que se abra (abre a la una).
Dos de los peregrinos son conocidos. El albergue se abre a su hora. Paca y yo sellamos y
nos marchamos a alojarnos al Hostal La Peseta. Revisión y cura de ampollas y... una mala
noticia: Llamamos a mi madre y nos dice que un amigo médico, persona buena y cariñosa
donde las haya, ha sido operado tras descubrirse repentinamente que estaba enfermo y se
encuentra en una situación difícil. Dice mi madre que no dejemos de tener presente a
este amigo durante el resto del Camino. Lo haremos de corazón, ojalá que le sirva.

Ayuntamiento de Astorga.
Comemos en el restaurante del hostal.
Después de la siesta damos una vuelta por la ciudad y notamos la presencia de actores en
Astorga. Nos dicen que se rueda una película sobre peregrinos. Cenamos de nuevo en el
hostal, caro pero bueno. Saludamos a Alvaro, el de Málaga, que cena a unas cuantas mesas
de la nuestra.
No podemos en todo el día quitarnos de la
cabeza al amigo enfermo.
Etapa 20
Etapa 21