Fachada del albergue de las monjitas en Carrión.
Dejamos
el albergue de las Clarisas a las 6 y cuarto. Los peregrinos cruzamos Carrión en penumbra
siguiendo las flechas amarillas. Aún no se decide a amanecer el día. Un grupo de chicos
y chicas jóvenes se retiran de la juerga del viernes noche. Vociferan y gesticulan con la
ingenuidad del que cree ser el primero en el mundo que se acuesta a estas horas.
Inevitablemente increpan a los peregrinos y se burlan de ellos, pues son las únicas
personas que, aparte de los jóvenes, se mueven por el pueblo en ese momento. Los
peregrinos aceptan la "inclemencia humana" con indiferencia, su paso monótono
no se altera. Las voces de los jóvenes y sus risas se pierden enseguida.

Fachada de la Iglesia de Santiago en Carrión, en el suelo
la flecha amarilla
Cruzamos el puente sobre el Carrión y,
después de un pequeño titubeo, llegamos a la rotonda de la carretera. Una de las salidas
de la rotonda va a Villotilla. La tomamos. Cuando llevamos un kilómetro por ella, un
coche, lleno de jóvenes ruidosos que vienen de juerga, frena a nuestra altura y cuando ya
nos temíamos lo de siempre:
-"¡Qué tengáis suerte! ¡Buen
Camino!"
Paca y yo damos las gracias muy contentos
al comprobar que la juventud trasnochadora tampoco carece de buenos sentimientos.
Llegamos a la antigua calzada romana que
iba a Astorga, rectilínea nos conduce a Calzadilla de la Cueza. Nuestras sombras
alargadas siempre delante, nosotros intentando alcanzarlas como cuando éramos niños.

Por la recta calzada romana, hacia Calzadilla...
Desayunamos en Calzadilla. Nos despedimos
allí de Pepe, el de Valladolid, de Fernando, el de Zaragoza, y de Javier, el de Ronda.
Paca y yo nos encontramos descansados, pues las etapas anteriores han sido cortas, y
deseamos avanzar un poco más. Ellos se quedan hoy en el refugio de Calzadilla. Les
dejamos nuestras señas, por si acaso.
A la salida de Calzadilla sale una pista
nueva de la carretera. Está muy poco señalizada. Caminando por ella evitamos la
carretera.
Tres muchachas guapas de veintitantos
años se unen a nosotros. Se les ve frescas, descansadas y vivaces. Nos dicen que son de
San Sebastián y que son javieristas. Cuentan que van a Santiago a un congreso de jóvenes
cristianos. Les dejamos a la entrada de Lédigos, pues Paca y yo entramos al pueblo a
tomar un refresco.
Al rato, en el cruce
de Terradillos de Templarios, observamos atónitos como las tres bellezas javieristas
hacen autoestop a un Nissan Patrol de la Guardia Civil. Pensamos que se trata de una
broma, pero el coche de la Benemérita para y las chicas hablan con los guardias. Andando,
llegamos a su altura y les sobrepasamos. A los pocos minutos el coche de las fuerzas del
orden nos rebasa y las tres chavalas, muy contentas, nos dicen adiós desde él. ¡Viva la
Guardia Civil!. Fíate de las javieristas y no corras...

Llegamos a Terradillos de Templarios.
Llegamos a Terradillos de Templarios. En
el refugio de peregrinos nos recibe Marisa Pérez, el ama de la casa. Es un refugio
privado. Nos atiende muy bien. El refugio es muy familiar y acogedor. La comida buena.
¡Albricias!, el ordenador funciona. Es el primer ordenador del Camino que vemos
funcionar. Marisa nos dice que casi tuvo que agarrar al técnico de las orejas para
conseguirlo. No nos extraña, Marisa, la de Terradillos, es una mujer de una pieza: Tiene
el refugio muy bien atendido, da de comer y de cenar a los peregrinos que lo deseen,
atiende su tienda de alimentación (aneja al refugio y único establecimiento del pueblo),
da cafés, copas, cervezas y vermús tanto a los peregrinos como a los de la localidad,
cuida de sus hijos, es buena y cariñosa con la gente, gasta bromas, da conversación y
además está embarazada. ¡Anda que se le iba a escapar a ella el técnico sin dejar el
ordenador en marcha! ¡Faltaría más!. El marido de Marisa le ayuda, pero, sobre todo, le
gusta tomarse botellines con los clientes en plan tranquilo.
A pesar de que el ordenador del refugio de
Terradillos de Templarios, hay que decirlo bien alto, FUNCIONABA, no fui capaz de salir de
la página por defecto: www.caminonet.com. y aún en esta página la lentitud era
apabullante. ¿Qué clase de conexión a Internet les ha puesto Caja España?.
Cuando intenté utilizar el correo me
avisó de que no tenía el software necesario. Bueno, ni siquiera Marisa es perfecta. Ella
hizo lo que pudo.
En Terradillos, además del refugio de
Marisa Pérez (Centro social del pueblo), hay pocas cosas. El resto del pueblo son cuatro
casas, la iglesia y un área de descanso para los peregrinos con unos bancos y una fuente.
El refugio vale 1000 ptas., tiene una habitación de dos camas (que a Paca y a mi nos
correspondió por madrugadores) amén de otras con varias camas. El menú vale 1000 ptas.
y, si algo no te gusta, Marisa te hace otra cosa por el mismo precio. Esta Marisa es una
joya.
En Terradillos coincidimos con peregrinos
conocidos como el "Hombre Orquesta" que de nuevo asedia a la pelirroja francesa
Yasmine, también presente y algo más proclive a los encantos del joven galán; una joven
brasileña que viajaba sola y tenía los dedos de los pies "machucados" y que
nos hizo muchas preguntas sobre el Camino y sus tradiciones.
Conocimos también a dos gallegos, Marisa
y su padre. El padre de Marisa se añadió a su hija "para que la niña no hiciera el
camino sola". Marisa tiene unos treinta años, es una mujer maja y desenvuelta, y
jura y perjura: "¡En que hora traje a mi padre!". Cosas.
Etapa 16
Etapa 17