No dejes Fromista sin mirar una vez más su
iglesia...
S
on
las 6 y media de la mañana cuando dejamos Frómista. Hace un frío del carajo. Paca y yo
nos tenemos que poner el jersey. A la salida de Frómista hay un andadero paralelo a la
carretera. Por el andadero nos alcanza un peregrino. Lleva pantalones cortos y en los
bolsillos dos botellas de agua, lo que le hace andar de un modo un poco raro. Es Alvaro,
de Málaga, y viene desde Saint Jean Pie de Port.

Al caminante, que le basta con caminos, se le ofrecen
andaderos.
Poco antes de llegar a Población de
Campos adelantamos a la abuelilla peregrina francesa. Parece que se va a romper de un
momento a otro, pero hay que ver cómo aguanta esta mujer.
-"¡Bonjour!".
- "¡Bonjour!".
Al llegar a Población de Campos
comprobamos que están en fiestas pues la calle principal está llena de feriantes que
duermen en sus establecimientos ambulantes. El suelo está lleno de desperdicios y vasos
de plástico. Los últimos jóvenes y adolescentes deambulan por las calles del pueblo
sorprendidos por el amanecer. Algunos, algo ebrios, se cachondean de los peregrinos.
Paca y yo dejamos el andadero y, por una
pista de tierra roja, entre campos de cereales, maíz, girasoles y chopos, llegamos a
Villovieca. Desde allí, siguiendo el cauce semiseco del río, llegamos a Villarmentero de
Campos, donde volvemos al andadero. En éste, nos vemos sobrepasados por la "Vuelta
Ciclista Jacobea". Los 6 ó 7 caminantes del tramo nos vemos envueltos por un
aluvión de unos cien ciclistas que, al poco tiempo, se pierden en la distancia. Vuelve la
calma al andadero. Los pocos caminantes sobrepasamos despacio las estelas que, casi todas
con el símbolo del Camino arrancado, marcan el andadero e impiden el acceso a él de
vehículos.

Villarcázar de Sirga. Paca y Salva tan contentos...
En Villalcázar visitamos la hermosa
iglesia y desayunamos. En Villalcázar encontramos a Fernando, Javier y Pepe. A Carrión,
tras un tranquilo paseo, llegamos pronto.

Entrada al refugio de las monjitas en Carrión.
Son las 11 y media cuando entramos en la
Hospedería del Monasterio de Santa Clara, nuestro alojamiento para hoy.
-"¡Ave María Purísima!"
-"¡Sin pecado concebida!"
La habitación doble es algo espartana,
vale 4.000 ptas. y las monjitas no hacen factura. Sellamos las credenciales y nos
quedamos.
Visitamos el pueblo con calma,
especialmente la iglesia de Santiago. Comemos, con Pepe, Fernando y Javier, el menú del
día en el Mesón La Corte. Coincidimos allí con casi todos los caminantes conocidos, una
veintena.
Por la tarde visitamos el refugio de
peregrinos y conocemos a la hospitalera. Mujer servicial y comunicativa, es la hermana del
cura de la iglesia de Santiago. En el refugio tienen ordenador pero, por raro que parezca,
todavía no funciona. También visitamos el Monasterio de San Zoilo.
Paca y yo cenamos, esta vez solos y a la
carta, en el mismo lugar donde comimos. Cenan algunos peregrinos extranjeros como la
pelirroja Yasmine, esta vez sin su galán español, y un gigantesco alemán que viendo
nuestras croquetas se relame. Nos hacemos un guiño desde lejos. Son todos honrados
caminantes. Los peregrinos de pega ya han cogido el autobús por la tarde.
En el bar España, camino del albergue de
Santa Clara, nos tomamos un anís. A dormir:
-"¡Ave María purísima!"
-"¡Sin pecado concebida!"
Etapa 15
Etapa 16