Muy grata
nuestra estancia en Nájera, donde el mantenimiento del camino es bueno.
El refugio y los detalles son acogedores
para los peregrinos. Un "BUEN CAMINO", pintado en una tapia, despide al
peregrino a la salida de este pueblo acogedor.

El Camino sale de Nájera por calles tortuosas...
Salimos a las 6 y media. Antes, ante la
perspectiva de no poder desayunar en Azofra, único pueblo a atravesar, Paca y yo
desayunamos la leche de una caja y unos bollos en la habitación del Hostal Hispano.

...va amaneciendo y el campo se ilumina cada vez con más
fuerza...
Llegamos a Azofra en solitario,
atravesando campos de vides mientras va amaneciendo y el campo se ilumina cada vez con
más fuerza. ¡Milagro!. El bar de Azofra está abierto y allí nos reunimos con nuestro
"pelotón" de peregrinos conocidos. ¡Ningún camino fue malo por desayunar dos
veces!.
Hay bajas en esta jornada, unos sólo van
a llegar a Sto. Domingo de la Calzada, no tienen más días; otros, dos de Sevilla, dos
maratonianos, se van a Belorado. Los maratonianos son José Pablo y Juan Antonio. Suerte a
todos.
La etapa ha sido cómoda, a las 11 menos
cuarto estamos sellando en el refugio de Sto. Domingo de la Calzada. La hospitalera es
simpática y cariñosa. Charlamos con una niña que lleva dos días con los pies vendados
totalmente por causa de sus muchas ampollas infectadas. Como mínimo la niña tendrá que
quedarse tres días más en el refugio. Paca y yo nos vamos a alojar al Hostal del Río.
Este hostal viene en las guías, pues
bien, NO SE OS OCURRA VENIR NUNCA AQUI. Es lo más cutre que hemos encontrado en el
camino. Sucio, maloliente, sábanas rotas y, para colmo, Paca se ha clavado un cristal en
la planta del pie izquierdo al ir descalza por nuestra habitación. Agua fría en todos
los grifos.
¿Qué talento ha puesto este hostal en el
primer lugar de la guía de El País-Aguilar?
Como las penas no vienen nunca solas, en
esta sencilla, corta y cómoda etapa, nos han salido ampollas (¿inexplicablemente?) a
Paca y a mi. Son las primeras del Camino.
No obstante, los "coleguitas"
que se han quedado en el refugio, están todos muy contentos y nos dicen que el refugio es
muy bueno y que debiéramos habernos quedado con ellos.
Nuestras fuerzas se reponen, cenamos y
comemos en el mismo sitio: Restaurante Los Caballeros. Muy bueno. Lo prometo.
A pesar de estos inconvenientes Paca y yo
lo pasamos muy bien. Esta tarde hemos tomado un vino con algunos de los compañeros
peregrinos que salieron con nosotros de Roncesvalles, ocho aparte de Paca y de mi: Son
Miguel y Salo, el chico del amigo de Miguel y los 5 Alpinos. Nos dicen que Julián, el de
Plencia, ya se ha marchado. Nos despedimos de él por la mañana. Julián, el primer día,
por poco revienta. LLegó a Zubiri agotado. Nos encontramos con él a la entrada de esa
localidad y no podía ni andar. Se quedó en el refugio de Zubiri. ¡Qué te vaya bien
Julián!.
Etapa 8
Etapa 9