Etapa 5

Estella-Los Arcos

13-Julio-1999

A Santiago 661 Kms.

(Distancia 21 Kms. // Tiempo empleado 4 horas y 50 minutos)

 

De Estella y su albergue hay que añadir que todos los días por la tarde, desde hace años, un hombre mayor cura los pies a los peregrinos de modo gratuito. Dios se lo pague.

De este mismo refugio hay que mencionar que el hospitalero dejó sin cenar a los peregrinos sin "posibles" pues, ayer noche, la cocina no funcionó por falta de gas y este hombre, además de no resolver el problema, despachó a los hambrientos peregrinos de modo inadecuado. Quedaron éstos con sus patatas peladas y cortadas y sus huevos sin freír, amén de otras viandas que omito, tan económicas como las anteriores, pero no por ello menos necesitadas de cocción. Dios se lo demande.

Paca y yo salimos a las 6 y 10 minutos de Estella por la vieja calle que a su vez es Camino. Entre la penumbra del amanecer ladran los perros y caminan los peregrinos como si aún no estuvieran despiertos del todo. Canta un gallo. Enseguida cruzamos la general, como zombies, camino del Monasterio de Irache.

En Irache, la "Fuente del Vino" es símbolo para el caminante, pero Paca y yo, que tanto amor tenemos a este néctar, apenas lo besamos con unción. No queremos despreciarlo, pero no es hora ni ocasión para beberlo a gusto.

Fuente de los Moros

El comandante Pepe nos hizo esta foto en la Fuente de los Moros, antes de llegar a Villamayor de Monjardín.

Si que bebemos agua en la fuente de Azqueta y, mejor aún, nos detenemos en Villamayor de Monjardín para desayunar en el albergue o refugio de peregrinos. Está éste regentado por unos holandeses políglotas que, desde las horas más tempranas, tienen mesa puesta y dispuesta con café, leche, mantequilla, mermelada, bollería, queso, embutido y pan para que los peregrinos desayunen. El desayuno completo 400 ptas.. Una vez más han de ser gentes de fuera las que traten amablemente al peregrino, parece que a los de aquí Dios les dio el dinero por castigo. Paca y yo, en lo que llevamos de Camino, es la primera vez que a horas tempranas (las 8) conseguimos desayunar decentemente.

En el albergue de Villamayor coincidimos, al olor del desayuno, casi todos los peregrinos conocidos. Los 5 Alpinos desayunan como lobos y al terminar piden agua para las cantimploras, como los holandeses no les entienden, el más decidido dice, alzando su cantimplora y poniendo cara de hombre de mundo : ¿Agua cantimplor? (El cachondeo es general).

Dejamos Villamayor de Monjardín y, casi a la salida, vemos a dos peregrinos. Cuando les alcanzamos la sorpresa es grande. Son los brasileños, el luchador de sumo y la mujer menuda. ¿Cómo habrán llegado aquí?. Misterios del Camino.

Una agradable pista rodeada de campos de cereal recién segados (cosechados debería decir), lleva a los peregrinos a lo largo de unos 13 Kms. hasta Los Arcos. Alguna codorniz canta todavía, despistada, su "buen pan hay". Aparentemente menos rico que el resto de Navarra, el pueblo de Los Arcos es solícito con los peregrinos. Paca y yo, después de sellar en el refugio de peregrinos, nos vamos al Hostal Ezequiel y comemos en el Mavi. Todo bien.

Algunos peregrinos, los sevillanos y los 5 Alpinos entre ellos, quieren continuar. Paca y yo somos más modestos y no nos atrevemos a tentar a la suerte sobrepasando nuestras fuerzas. Cada día trae un afán. Después de la siesta, vemos la iglesia, tomamos unos vinos y cenamos en el Ezequiel. Mañana será otro día.

Algunos peregrinos, como el que viene de Jaca, comieron en el Ezequiel. Nos saludamos.

Desde Los Arcos llamamos a Ales. No estaba y la señora que atendió nuestra llamada nos dijo que le diría que le habíamos llamado.

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