Etapa 3

Zizur El Menor-Puente La Reina

11-Julio-1999

A Santiago 702 Kms.

(Distancia 19 Kms. // Tiempo empleado 4 horas y 45 minutos)

 

Un orfeón improvisado estuvo cantando jotas a la puerta del Bar Kaioba, hasta las tres y media de la madrugada:

"COMO LA PERDIZ HERIDA QUE VIENE A MORIR AL SOTO..."

"DÉJALA QUE SE JODA Y SE MUERA...."

"SI TE HA PILLAO LA VACA ..."

"NO ME JODAS EN EL SUELO COMO SI FUERA UNA PERRA

Y CON ESOS COJONAZOS ME ECHES EN EL COÑO TIERRA ..."

etc.

Como se ve el folklore del país no escatima tiempo ni imaginación a la hora de proporcionar diversiones sanas y viriles en época de fiestas.

Paca y Salva dejan su habitación del Kaioba a las 6 y cuarto y se encaminan, con toda la humildad que da el no haber pegado ojo, hacia el Alto del Perdón. Aproximadamente a las 9 y media estamos allí.

En la subida al Alto del Perdón nos encontramos con un hombre muy obeso, casi como un luchador de sumo, sentado en una piedra del camino. Está acompañado por una mujer. El hombre respira pesadamente y parece incapaz de seguir adelante. Al saludarles de cerca, por su acento y por la bandera que el hombre lleva en su camiseta, nos damos cuenta de que son brasileños. Da la sensación de que el hombre se ha metido en una aventura imposible. Es tal la imagen de impotencia que dan que, por pudor, nos alejamos.

-"¡Qué bien que hayan puesto ventiladores para evitar que los peregrinos se fatiguen subiendo la cuesta !"

-" ¡Pero, señora, si son generadores de energía eólica !"

-"¿Qué además producen electricidad? ¡Pues aún mejor me lo pone usted!"

Al coronar el Alto del Perdón unos ciclistas nos piden que les fotografiemos. Uno de ellos es el hijo de Santiago, el vecino al que saludamos el día de antes.

A la salida de Uterga nos encontramos con dos chicas jóvenes que, vestidas con una especie de hábito color palo de rosa, van haciendo el Camino en plan mendicante. Llaman a las casas de los pueblos y piden limosna. Son extranjeras. Algunos peregrinos nos dicen que las han visto también y que les han bautizado como "Las Pastorcitas".

En Muruzábal adelantamos a otra peregrina que anda a paso de tortuga. La peregrina del lento caminar lleva mochila, bolsas de plástico atadas por todas partes y en una de sus manos un bordón rematado en una cruz con la concha y la bandera de España. ¿Quién da más?

Cuando sobre las 11 llegamos a Puente la Reina nos quedamos en el albergue del Hotel Jakue (500 ptas. por peregrino). Paca y yo nos aseamos tranquilamente, en solitario, pues somos los primeros peregrinos en llegar a este albergue. El albergue es privado y nuevo. Está en la planta baja de este hotel, en el que por dormir en una habitación doble con baño nos piden 17000 ptas. más el IVA.

Al poco de llegar nosotros aparece, en el albergue del Jakue, una mujer de luto muy gruesa que arrastra un carrito con ruedas. Le acompaña un hombre unos veinte años mayor que ella. Dicen que están haciendo la peregrinación, pero que ellos van por la carretera. Paca y yo es la primera vez que los vemos. Desde luego la mujer es tremenda y ni ella ni él tienen pinta de haber hecho un solo kilómetro andando.

Al albergue del Jakue llega, poco después, un hombre de unos 60 años que estuvo descansando en su cama sin quitarse de sus oídos los auriculares de un transistor. Se llama Pepe y viene desde Jaca, por el Camino Aragonés.

Cuando, ya lavados, subimos a tomar un refresco al bar del hotel Jakue, nos encontramos a la peregrina del lento caminar y la bandera de España. Está sentada en una mesa tomándose una ensalada de tomate con anchoas y un vaso grande de vino tinto.

Una hora después los colegas peregrinos aún esperan a que se abra el otro albergue, el municipal, que, por cierto, tiene un ordenador que aún no ha sido conectado, como el de Larrasoaña . En el refugio municipal tienen literas de tres pisos y, según nos dijeron, hay mosquitos.

A la entrada del albergue municipal saludamos a los sevillanos, a "Los 5 Alpinos", "al Obispo y al Arzobispo" (mote con el que bautizamos a los dos del bordón tipo báculo) y a otros peregrinos conocidos. Tomamos un vino de Navarra en un puesto de degustación que hay a la puerta del albergue municipal.

Las dos extranjeras con el bebé y el negrito también han llegado. ¿Cómo?. Ellas sabrán. Nadie les ha visto caminar. Todo el mundo intenta ayudarles. Ellas aceptan la ayuda pero rehuyen las preguntas. Desaparecen como habían aparecido.

Comemos el menú dominical porque hoy día 11 es domingo. El menú dominical del hotel Jakue, vale 2.500 ptas. pero se come muy bien, os lo aseguro.

Como los domingos es pecado trabajar nos echamos una buena siesta. Luego paseamos por el pueblo y visitamos sus iglesias donde nos enseñan, a todos los peregrinos, el Santiago Beltza y la Virgen del Txori. Unos vinos y un plato combinado en una tasca ponen fin a la jornada.

Paca y yo dormimos totalmente solos en un pabellón para doce del refugio del hotel Jakue, que, maravilla de las maravillas: ¡Tiene hasta sauna por 500 ptas.!

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