Un
orfeón improvisado estuvo cantando jotas a la puerta del Bar Kaioba, hasta las tres y
media de la madrugada:
"COMO LA PERDIZ HERIDA QUE VIENE A
MORIR AL SOTO..."
"DÉJALA QUE SE JODA Y SE
MUERA...."
"SI TE HA PILLAO LA VACA ..."
"NO ME JODAS EN EL SUELO COMO SI
FUERA UNA PERRA
Y CON ESOS COJONAZOS ME ECHES EN EL COÑO
TIERRA ..."
etc.
Como se ve el folklore del país no
escatima tiempo ni imaginación a la hora de proporcionar diversiones sanas y viriles en
época de fiestas.
Paca y Salva dejan su habitación del
Kaioba a las 6 y cuarto y se encaminan, con toda la humildad que da el no haber pegado
ojo, hacia el Alto del Perdón. Aproximadamente a las 9 y media estamos allí.
En la subida al Alto del Perdón nos
encontramos con un hombre muy obeso, casi como un luchador de sumo, sentado en una piedra
del camino. Está acompañado por una mujer. El hombre respira pesadamente y parece
incapaz de seguir adelante. Al saludarles de cerca, por su acento y por la bandera que el
hombre lleva en su camiseta, nos damos cuenta de que son brasileños. Da la sensación de
que el hombre se ha metido en una aventura imposible. Es tal la imagen de impotencia que
dan que, por pudor, nos alejamos.
-"¡Qué bien que hayan puesto
ventiladores para evitar que los peregrinos se fatiguen subiendo la cuesta !"
-" ¡Pero, señora, si son
generadores de energía eólica !"
-"¿Qué además producen
electricidad? ¡Pues aún mejor me lo pone usted!"
Al coronar el Alto del Perdón unos
ciclistas nos piden que les fotografiemos. Uno de ellos es el hijo de Santiago, el vecino
al que saludamos el día de antes.
A la salida de Uterga nos encontramos con
dos chicas jóvenes que, vestidas con una especie de hábito color palo de rosa, van
haciendo el Camino en plan mendicante. Llaman a las casas de los pueblos y piden limosna.
Son extranjeras. Algunos peregrinos nos dicen que las han visto también y que les han
bautizado como "Las Pastorcitas".
En Muruzábal adelantamos a otra peregrina
que anda a paso de tortuga. La peregrina del lento caminar lleva mochila, bolsas de
plástico atadas por todas partes y en una de sus manos un bordón rematado en una cruz
con la concha y la bandera de España. ¿Quién da más?
Cuando sobre las 11 llegamos a Puente la
Reina nos quedamos en el albergue del Hotel Jakue (500 ptas. por peregrino). Paca y yo nos
aseamos tranquilamente, en solitario, pues somos los primeros peregrinos en llegar a este
albergue. El albergue es privado y nuevo. Está en la planta baja de este hotel, en el que
por dormir en una habitación doble con baño nos piden 17000 ptas. más el IVA.
Al poco de llegar nosotros aparece, en el
albergue del Jakue, una mujer de luto muy gruesa que arrastra un carrito con ruedas. Le
acompaña un hombre unos veinte años mayor que ella. Dicen que están haciendo la
peregrinación, pero que ellos van por la carretera. Paca y yo es la primera vez que los
vemos. Desde luego la mujer es tremenda y ni ella ni él tienen pinta de haber hecho un
solo kilómetro andando.
Al albergue del Jakue llega, poco
después, un hombre de unos 60 años que estuvo descansando en su cama sin quitarse de sus
oídos los auriculares de un transistor. Se llama Pepe y viene desde Jaca, por el Camino
Aragonés.
Cuando, ya lavados, subimos a tomar un
refresco al bar del hotel Jakue, nos encontramos a la peregrina del lento caminar y la
bandera de España. Está sentada en una mesa tomándose una ensalada de tomate con
anchoas y un vaso grande de vino tinto.
Una hora después los colegas peregrinos
aún esperan a que se abra el otro albergue, el municipal, que, por cierto, tiene un
ordenador que aún no ha sido conectado, como el de Larrasoaña . En el refugio municipal
tienen literas de tres pisos y, según nos dijeron, hay mosquitos.
A la entrada del albergue municipal
saludamos a los sevillanos, a "Los 5 Alpinos", "al Obispo y al
Arzobispo" (mote con el que bautizamos a los dos del bordón tipo báculo) y a otros
peregrinos conocidos. Tomamos un vino de Navarra en un puesto de degustación que hay a la
puerta del albergue municipal.
Las dos extranjeras con el bebé y el
negrito también han llegado. ¿Cómo?. Ellas sabrán. Nadie les ha visto caminar. Todo el
mundo intenta ayudarles. Ellas aceptan la ayuda pero rehuyen las preguntas. Desaparecen
como habían aparecido.
Comemos el menú dominical porque hoy día
11 es domingo. El menú dominical del hotel Jakue, vale 2.500 ptas. pero se come muy bien,
os lo aseguro.
Como los domingos es pecado trabajar nos
echamos una buena siesta. Luego paseamos por el pueblo y visitamos sus iglesias donde nos
enseñan, a todos los peregrinos, el Santiago Beltza y la Virgen del Txori. Unos vinos y
un plato combinado en una tasca ponen fin a la jornada.
Paca y yo dormimos totalmente solos en un
pabellón para doce del refugio del hotel Jakue, que, maravilla de las maravillas: ¡Tiene
hasta sauna por 500 ptas.!
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