A las
6 y media del día 10 dejamos Larrasoaña. Otra bella etapa no tan abrupta ni tan
indescriptible como la anterior, pero también muy bella.
Enseguida un grupo de 5 jóvenes que van
juntos nos adelantan. Van todos muy contentos, golpeando con sus bordones rítmicamente el
suelo . Paca y yo les bautizamos como "Los 5 Alpinos". Poco después, pasado el
túnel que atraviesa bajo la carretera junto al Monte Miravalles, encontramos a otros dos
peregrinos, hombres maduros que caminaban ayudándose con altísimos báculos. Están
sentados en unas piedras curándose las ampollas. Les decimos que si necesitan algo. Dicen
que no. Seguimos.
A las 9 y cuarto, estamos
desayunando en una cafetería de Burlada con varios pamplonicas que, a fuerza de vino y
pinchos de bacalao frito, intentan apagar sus resacas y espabilar sus cabezas.

La entrada en Pamplona es bellísima.
Adornada, eso sí, con miles de visitantes tirados por doquier, bien durmiendo la mona o
bien recuperando fuerzas para la nueva jornada. Muchos durmiendo en los coches y otros
tirados en cualquier lado.
Las murallas de Pamplona se nos abren
acogedoras, y en una de las puertas de la muralla se lee: "ETA LES DESEA FELICES
FIESTAS".

La puerta de Zumalacárregui nos da acceso al casco viejo
de Pamplona.
Ya dentro de las calles principales de la
ciudad la amalgama de gentes diversas, el bullicio, los punkarras, la policía, los
músicos, los mimos, los borrachos, las vomitonas, los servicios de limpieza, los orfeones
espontáneos .. y que sé yo qué más gentes y cosas mezcladas.
¡GORA SAN FERMIN ! ¡VIVA ! ¡VIVA SAN
FERMIN ! ¡GORA!
¡QUE A SANTIAGO NO SE VA POR AHI! ¡QUE
OS VAIS A LOURDES!
¡QUE AL QUE NO LLEVA LA CONCHA NO SE LE
PERDONAN LOS PECADOS Y, ADEMAS, SE PIERDE ...!
¡Vale tíos, se lo diré a mi padre !
Llegamos a Zizur el Menor a las 12 y el
patrón del Bar Kaioba, que es quien lleva el refugio de peregrinos nos tiene reservada
una habitación. Paca y yo somos felices.
Al menos a la mañana siguiente no se
levantará contra mi el dedo acusador de ningún peregrino que, en lugar de dar los buenos
días con su mejor sonrisa, afirme categóricamente :"¡Ese tío ronca!".
Comemos en Zizur en el asador "El
Tremendo" y cenamos en "La Sidrería" , ambos buenos pero carillos.
La niña andaluza, la de 19 años, ha
hecho la etapa en el autobús con su padre, Miguel, el sevillano de 52 tacos. Ha tomado
antiinflamatorios. La chica dice que continua sea como sea . Ya veremos qué pasa. El
padre intenta disuadirla pero la niña que ella no se va y que no.
En Zizur encontramos también a dos
mujeres extranjeras que van caminando con dos niños, uno es negro y tendrá 5 años y el
otro es un bebé al que transportan en una sillita de ruedas. No entran en el albergue y
asientan sus reales en una sombra a la salida del pueblo. ¿Hay quien entienda esto?.
Por la tarde vemos a un maestro de
Guadalajara, Santiago. Se queda sorprendido de vernos, pues vive por nuestro barrio.
Santiago está acompañando a su hijo, que hace el Camino en bici, con un coche de apoyo.
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